¡Voy a presentar...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
...
que han obtenido este premio.
¿No te ha dado el verte con todo el esfuerzo, no?
No te saludé. Si me saludé con eso de la sublevóter,
no lo reconozco.
Yo me lo voy a escuchar.
Sí, yo también.
Yo te lo quiero escuchar hasta el último tiempo,
pero tiene que ver con el presidente de la Procuraduría.
¿Qué le dice?
Tiene que usarse su vuelo.
Y le voy a decir que tenés que cuidar de lo que está.
No te se la van a hacer.
Muy buenos días.
Muy buenos días.
Muy buenos días.
Esta mañana, siéntense por favor, nos da mucho gusto que estén aquí con nosotros.
Quienes van a recibir los premios de arquitectura y de ingeniería por parte de la Asociación
de Ingenieros y Arquitectos de México.
Vamos a llevar a cabo esta ceremonia.
Nos da mucho gusto que nos visiten, que estén aquí, sobre todo una felicitación, un abrazo
afectuoso, respetuoso a quienes van a recibir estos premios muy, muy merecidos por su trayectoria
institucional y por lo que han aportado al desarrollo de nuestro país, de México.
Si les parece, vamos a darle la palabra al arquitecto Ricardo Rodríguez y continuamos.
Muy buenos días a todos.
Gracias.
Gracias, señor presidente.
Muy buenos días.
Muy buenos días.
Hoy es un día de júbilo para los ingenieros y para los arquitectos mexicanos. Una vez
al año se reconoce la trayectoria profesional y la excelencia en el ejercicio de un arquitecto
y de un ingeniero, y hoy se entregan por el presidente de la República los premios nacionales
correspondientes al año 2020.
La selección del premio proviene de un ejercicio democrático e impecable, donde únicamente
pueden ser propuestos y seleccionados, profesionistas ampliamente destacados y reconocidos con una
trayectoria de excepción.
Así lo establece el Estatuto de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, la
organización gremial cuya historia se remonta a 1868, siendo la primera en América Latina
bajo la presidencia del licenciado Benito Juárez García, que envió nacer y cobijo
a esta asociación que unía a los ingenieros y arquitectos del país en bien de la sociedad
y en la búsqueda de la construcción de un mejor país.
No puede existir mayor orgullo profesional y satisfacción que recibir un premio que
han decidido otorgar sus iguales a los ingenieros y arquitectos del país.
Saludo con mucho afecto y reconocimiento al ingeniero Javier Jiménez Espriu y al ingeniero
Gerardo Ferrando Bravo, Premios Nacionales de Ingeniería 2008 y 2010, y asimismo al
arquitecto Alberto González Pozo y al arquitecto Joaquín Álvarez Ordóñez, Premios Nacionales
de Arquitectura 2017 y 2018, que hoy nos acompañan.
Una ceremonia austera motivada por los efectos de la pandemia que aqueja al mundo, a México
y a sus ciudadanos.
En el futuro nada volverá a ser igual, pero nunca habrá un impedimento para reconocer
a hombres y mujeres, ingenieros y arquitectos que han forjado y ayudado a construir nuestro
país.
Cualquier ser humano disfruta de la arquitectura y le entiende como el arte de tener la mejor
calidad del espacio habitable podrá ser emblemática, icónica o social, pero el arquitecto al
final antepondrá la calidad del espacio, el espacio que es para los humanos.
Ese es el fin de la arquitectura y ese es el legado de los arquitectos a la sociedad.
Y qué decir de los ingenieros siempre en el frente, combatiendo con las condiciones
físicas, meteorológicas y ambientales para proyectar y construir las obras que el país
requiere, que la sociedad necesita, interminable lista de especialidades, obras marítimas,
hidráulicas, de transporte, de infraestructura, de comunicaciones, obras todas cuyo principal
beneficiario es el pueblo de México.
La sociedad que realmente necesita ese camino rural, el puente para unir comunidades y acortar
distancias, la carretera para poder salir a vender sus productos o el agua de vida para
sus cosechas y para la vida misma de nuestra gente y de sus familias.
Gran responsabilidad recayan los arquitectos y los ingenieros para seguir haciendo de México
un país próspero, productivo y autosuficiente.
Los ingenieros y los arquitectos tenemos un punto de coincidencia. Se manifiesta en una
frase muy simple, no se puede construir destruyendo. Estamos aquí para sumar, para aportar conocimiento,
experiencia y talento. Así hemos logrado construir y seguiremos construyendo México.
Nuestro trabajo también ha logrado trascender fronteras, obras de ingeniería y arquitectura
en varios países del mundo. Nos permiten sentir el orgullo de ver su trabajo en suelos
y en culturas ajenas.
Agradecemos a usted, señor presidente, entregue el día de hoy los Premios Nacionales 2020
a un ingeniero y a un arquitecto excepcionales.
Pedro López Obrador, hoy es un día de reflexión.
El Premio Nacional, por primera vez en su historia, se otorga a un ingeniero petrolero
formado en la Universidad Nacional Autónoma de México, el ingeniero José Francisco Garay
Cochea Petrirena, y también por primera vez a un fraile Benedictino, el arquitecto frai
Gabriel Chávez de la Mora, formado en la Universidad de Guadalajara en la primera generación
de arquitectura.
Y no venimos a reconocer las grandes edificaciones, estamos aquí para celebrar que hay mexicanos
que han entregado todas sus capacidades en cuerpo y alma por el bienestar de los mexicanos.
En el trabajo social y en la corrupción no está usted solo, señor presidente, aquí
tiene a dos grandes hombres que representan los más altos valores de la sociedad y que
representan a los gremios enteros de ingenieros y arquitectos, pero que adicionalmente son
los mejores ejemplos de lo que somos capaces de hacer en bien de la sociedad.
De manifiesto queda, con la suma de esfuerzos del gobierno y de la sociedad, es factible
alcanzar metas que antes parecían inalcanzables.
En este combate a la corrupción compartimos su pensamiento. Las universidades y la vida
misma nos han enseñado a enfrentar adversidades, a ser competitivos, a imponer y anteponer
ideas antes que desaprovechar los escasos recursos de los mexicanos.
Desde jóvenes fuimos formados en la búsqueda de obras y proyectos realizados en el menor
tiempo con la mayor calidad y al menor costo posible. Es un terreno donde aún queda trabajo
por hacer. La corrupción permeó en todos los estratos sociales y hoy es un mal arraigado
que hay que seguir combatiendo.
Trabajando juntos gobierno y sociedad civil, alcanzaremos las metas del México que queremos
para nuestros hijos y para nuestros nietos. Por ello pugnamos por la transparencia y
lo invitamos a reflexionar sobre el acuerdo publicado recientemente y que declara diversas
obras públicas como de seguridad nacional.
Con voluntad política, las obras deberán ser de la mejor calidad, al menor costo y
dentro del tiempo proyectado. Las agrupaciones gremiales, como lo es la Asociación de Ingenieros
y Arquitectos de México, la cual me honro en presidir, son organizaciones sociales que
buscan el bien de la nación y de las personas a base de un trabajo honorífico y honesto
y con la obligación de compartir el conocimiento y la experiencia para difundirlos.
Fortalecer a las organizaciones gremiales es encontrar sustento para que quien debe
tomar las decisiones lo haga siempre con el respaldo del conocimiento y de la experiencia.
En estos 19 meses de pandemia y con el apoyo de las nuevas tecnologías de trabajo a distancia,
nuestras asociaciones han venido analizando temas relacionados con el futuro de las ciudades.
Encontramos grandes corporativos desocupados a lo largo y ancho de las ciudades, espacios
que todavía hace unos cuantos meses eran concentradores de trabajo, centros de educación
y formación profesional semivacíos.
Y por otra parte, y durante muchos meses, constatamos hospitales rebasados en su capacidad
de atención a los enfermos por la pandemia y, en consecuencia, capacidad limitada para
atender a pacientes con diferentes padecimientos.
Los arquitectos, urbanistas e ingenieros de diversas especialidades iniciamos una serie
de conferencias de análisis que nos permitieran la reflexión de cómo lograr un proceso reversivo
del daño que enfrentamos como sociedad, donde la convivencia familiar, la salud y la educación
son las asignaturas más importantes.
La conclusión, humanicemos a las ciudades.
Hemos aprendido mucho, especialistas en cada materia y funcionarios del gobierno federal
nos han permitido tener claridad de metas.
Entre el diagnóstico y la propuesta se abre un campo fértil para el desarrollo humano.
Si las ciudades son lugares de encuentro antes que cualquier otra cosa, la ciudad debe
de ser su espacio público, un espacio seguro y de calidad.
Ahí es donde ocurren muchas actividades no indispensables.
Los ciudadanos salen a disfrutar y, en consecuencia, es una mejor manera de vivir, una manera
de vivir feliz.
El ser humano en esta nueva vida necesita más actividades plenas y la vida deberá
desarrollarse más al interior de los propios barrios o colonias.
Debemos de aprender de la enseñanza que nos está dejando la pandemia.
Construyamos la vida social al interior de las comunidades y de los barrios.
Hoy es la oportunidad de buscar ese nuevo orden.
Los ingenieros y los arquitectos, hoy estamos mucho mejor preparados para enfrentar estos
retos del futuro.
Señor presidente, a nombre de los ingenieros y arquitectos y del mío propio, agradezco
la entrega de los premios nacionales y la oportunidad de compartir con usted nuestros
conocimientos y experiencia para que todos juntos luchemos por un México más justo
y por un México mejor.
Muchísimas gracias.
Vamos a escuchar ahora la lectura de la semblanza del arquitecto Fray Gabriel Chávez de la
Mora en la voz del arquitecto José Francisco Reigadas Valdés, presidente de la Academia
Nacional de Arquitectura.
Ahí está, espacio, tenemos mucho tiempo.
La arquitectura es el testigo insobornable de la historia.
Bella, muy bella frase, muy bella definición de nuestro Premio Nobel de Literatura 89,
Octavio Paz.
La arquitectura es el testigo insobornable de la historia.
Señor presidente, hoy el gobierno de la República honra a través de la más antigua organización
organización profesional de nuestro gremio, la Asociación de Engeneeros de Arquitectos
de México propuesto por la Academia Nacional de Arquitectura a un hombre heredero de la
mística tradicional medieval y del espíritu renacentista y comprometido con sus raíces
prehispánicas y profundamente mexicanas.
Gabriel Chávez de la Mora.
Gabriel Chávez de la Mora nace en Guadalajara en 1929 iniciando sus estudios universitarios
como ingeniero civil, terminando con honores como arquitecto, siendo el primer egresado
de la Universidad de Guadalajara y se funda en ese entonces la Escuela Tapatía de Arquitectura.
Hoy, a los 92 años de edad, es un testimonio vivo y activo de la entrega de un hombre a
su oficio dedicado por decisión propia en su congregación a trabajos construyendo espacios
de reconocida habitabilidad, pero sobre todo con grandes aportaciones artísticas, culturales
y sociales, no sólo en edificaciones religiosas, pues ha construido escuelas y recintos culturales
para la educación, atendiendo comunidades de niños y jóvenes de escasos recursos y
en donde además se ha desempeñado como un reconocido artista en el campo de la pintura,
la escultura y el grabado.
Su conocimiento de las disciplinas técnicas y humanísticas trasciende su profesión,
pues también es un filósofo que en su creatividad intelectual y material entiende a las mujeres
y a los hombres para satisfacer sus necesidades de espacio para habitar poniendo su capacidad
al servicio integral de la sociedad.
Aquí estamos viendo sólo una pequeña muestra de las obras que a lo largo de su vida ha
producido, honrado la regla de su propia congregación religiosa fundada por Benito de Nurcia a principios
del siglo VI en la abadía de Monte Cassino, Italia.
Hora et labora, reza y trabaja, que desde siempre ha tenido muy en cuenta el aprovechamiento
de la luz solar según las distintas estaciones del año para conseguir equilibrio entre el
trabajo, la meditación y el sueño.
Esa regla que le daba autoridad al patriarca del monasterio que tenía la obligación de
consultar con el resto de la comunidad los temas más importantes.
Una condición de obediencia, es cierto, pero también de democracia y que seguramente
por ello Fray Gabriel pide una dispensa para que en apego a la regla de su trabajo sea
la arquitectura.
Fray Chávez de la Mora es un hombre humilde, alegre y dedicado y a la vez profundamente
introspectivo, incansable investigador de los símbolos de la humanidad y en particular
del arte sacro de todos los tiempos.
Los méritos del arquitecto son reconocidos por su gremio y por la sociedad y su testimonio
en piedra, madera, cristales multicolores, entre otros materiales, son muestra patente
y elocuente de lo que puede ser ya considerado un patrimonio artístico y cultural de los
siglos 20 y 21 en nuestro país.
Hacemos votos para que su obra sea conservada y mantenida con la protección del Limbal,
Instituto Nacional de Bellas Artes y Liceraturas.
Ha colaborado con prestigiosos arquitectos, prestigiados arquitectos a lo largo de su
carrera como Pedro Ramírez Vázquez y José Luis Benyure en la Basílica de Guadalupe.
Fue discípulo distinguido de José Villagran García, Julio de la Peña, así como con
discípulo de Matías Geriz, entre muchos otros, y con Ignacio Díaz Morales, principalmente
que fue el fundador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara.
Sus obras destacan el profundo compromiso con la austeridad y el minimalismo, que no
es lo mismo que el concepto superficial de lo barato.
Prueba de ello es la permanencia de la materialidad que emplea para perdurar al paso del tiempo.
No omitimos mencionar que el arquitecto Chávez de la Mora ha sido candidato un par de ocasiones
al Premio Nacional de Ciencias y Artes en la rama de las Bellas Artes, que a través
de la citaía de educación pública y la de cultura se convoca anualmente y que con
ese sentido y con su permiso, señor presidente, hacemos un respetuoso llamado al gobierno
de la República para separar de manera distintiva en el mencionado premio a cada una de las
Bellas Artes, como ya lo es la literatura, y cada una de las demás, como la pintura,
la escultura, la danza, la música, el cine y la propia arquitectura.
Tengan un reconocimiento independiente y sin competencia, porque cada una por sí mismo
posee sus propios valores que sin duda contribuyen a la identidad de nuestra nación.
Sin demeritar a ninguna entre las Bellas Artes, la arquitectura juega un papel protagónico
en la cultura de los pueblos, porque con un sentido práctico de utilidad acoge un sinúmero
de manifestaciones y expresiones culturales de la sociedad en espacios y recintos para
habitar.
Recordemos que la arquitectura está presente en la vida del ser humano desde que nace
hasta que muere y permanece.
La arquitectura le da espacio al maestro para educar, al enfermo para curarse, al político
para ser política.
Este es un espacio arquitectónico, el Salón Tesorería, diseño de Vicente Mendiola Quezada
en 1929.
O sea, la arquitectura está presente permanentemente.
Destaco este concepto porque existe una sentencia que dice que los arquitectos no hacen arquitectura
sino que es la arquitectura la que hace a los arquitectos.
Y hoy podemos constatar con el reconocimiento que se autógrafa a Gabriel Chávez de la Mora
el Premio Nacional de Arquitectura, que es precisamente la arquitectura la que ha hecho
arquitecto a este gran mexicano hombre ejemplar de su tiempo.
Muchas gracias.
REVERENDE.
El señor presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López Obrador, hace entrega
del Premio Nacional de Arquitectura 2020 al arquitecto Fray Gabriel Chávez de la Mora.
Vamos a escuchar ahora las palabras del galardonado, arquitecto Fray Gabriel Chávez de la Mora.
Señor presidente,
Andrés Manuel López Obrador y personalidades que nos acompañan y presiden esta celebración,
ceremonia.
En esta ceremonia, entre los que nos presiden, está también el ingeniero don Francisco
José Garaycochea, que también será galardonado junto conmigo.
Agradezco al arquitecto Francisco Reygadas Valdés, presidente de la Academia Nacional
de Arquitectura, el mostrar la presentación y semblanza que me hizo.
Con afecto y todo respeto procedo.
Le agradezco, señor presidente, don Andrés Manuel López Obrador, que haya aceptado entregarme
este reconocimiento nacional, que honra a nuestro gremio, la arquitectura, del Premio
Nacional de Arquitectura 2020, galardono otorgado por conducto de la Asociación de
Ingenieros y Arquitectos de México que perjide el arquitecto Ricardo Rodríguez Romero.
Lo recibo como un estímulo para continuar con entusiasmo este servicio profesional de
la arquitectura, que es mi ministerio y diaconía como religioso benedictino y presbítero.
Mi actividad como arquitecto ha sido principalmente del género religioso, arquitectura de iglesias,
de sus conjuntos y anexos, y el arte sacro, artes y artesanías que integran a la arquitectura.
Esta religiosa litúrgica en propuestas contemporáneas.
Esta mi labor ha respondido a una etapa importante de cambios en la Iglesia Católica, el Concilio
Vaticano II, tanto en obras nuevas como en la adaptación de las obras anteriores.
La Iglesia Católica hace ya más de 50 años, en su Concilio Ecuménico Vaticano II revisó
sus estructuras en un esfuerzo inspirador de adecuación a la época.
Por lo tanto, revisó su culto, su liturgia.
Fue un retorno a las fuentes recuperando valores, retirando adiciones y desde luego en la lengua
del lugar, propiciando la participación en las celebraciones.
Esta renovación provocó en la arquitectura de las iglesias nuevas expresiones.
Pensamos que la arquitectura es resultado consecuencia de las actividades que alberga.
La forma arquitectónica es consecuencia de lo que acude dentro de ella, lo que desempeñan
sus moradores.
Así, los cambios litúrgicos pidieron espacios nuevos.
La centralidad de la liturgia como cumbre y fuente de toda la actividad de la Iglesia
provocó nuevas organizaciones pasturales y por eso nuevos espacios celebrativos con
sus anexos y servicios.
De estos conceptos, entre otras cosas, dirige yo un programa arquitectónico para un centro
parroquial, teórico, ideal, pero modélico, centro pastoral, casa del pueblo de Dios,
haciendo guías y diagramas para facilitar su uso, su plenación y diseño.
Con los nuevos materiales y nuevas técnicas constructivas son posibles nuevos espacios
con formas adecuadas a las celebraciones renovadas.
He preferido una arquitectura modesta, de austera sencillez, destacando la verdad de
sus materiales.
No ya las místicas formas y alturas del arte gótico ni los brillos y roleos del barroco,
formas nuevas, de sencillez funcional, pero con la misma carga de poesía y de belleza
y mensaje inspirador.
Considero que la arquitectura integra artes y artesanías y así se manifiesta de manera
muy importante en la arquitectura religiosa.
Por eso he diseñado pinturas, esculturas, relieves, vitrales, mosaicos, mobiliario,
equipamiento, el ajuar litúrgico, orfebería, insignias, vestimentas, ornamentaciones, hasta
artes gráficas.
Todo lo que complementa e se integra al diseño arquitectónico.
Agradezco a las agrupaciones y asociaciones e instituciones que me han postulado a este
premio.
Lo asumo con responsabilidad y entusiasmo.
Puesto este reconocimiento y lo comparto con mis profesores y compañeros de las primeras
generaciones de nuestra Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara.
Agradezco a quienes, confiando en mis propuestas, me han encomendado tareas.
Gratitud, desde luego, a tantos que me han ayudado o colaborado conmigo, arquitectos,
ingenieros, artistas, artesanos y trabajadores.
Así también agradezco a mi comunidad venecina, monjes venecitos de la abadía del Tepeyac,
que me han permitido asumir en comiendas como ministerio exterior.
¿Le hago una petición?
Sí.
Que su gobierno no recorte presupuestos, al contrario, que los robustezca los presupuestos
destinados a las entidades que velan por la protección, restauro, reconstrucción o mantenimiento
de tantos edificios del amplio patrimonio cultural de nuestra historia.
Edificios que han sufrido afectaciones por el tiempo, los años, el clima, la naturaleza
y hasta por los sismos.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
Vamos a escuchar enseguida la semblanza del ingeniero Francisco José Garaycochea Petri
Liana en la voz del ingeniero Javier Jiménez Espriú, Premio Nacional de Ingeniería 2008.
Señor presidente de la República, miembros del gabinete, señor presidente de la Asociación
de Ingenieros y Arquitectos de México, miembros del Presidio en Premios Nacionales, distinguida
de concurrencia, amigas y amigos de los medios de comunicación.
Honrar honra.
Se dice en casi todos los eventos en los que se distingue a una persona a quien sus pares
reconocen méritos superiores, al grado de que la expresión se ha vuelto un lugar común.
Hoy no es un lugar común, sino un sincero reconocimiento a la Asociación de Ingenieros
y Arquitectos de México por la magnífica decisión de otorgar al ingeniero petrolero
Francisco Garaycochea Petri Liana el Premio Nacional de Ingeniería 2020.
En el mismo sentido, recuerdo que dicen en la cúpula de la Academia de Francia antes
de la elección de nuevos miembros, las elecciones son imprevisibles, después son inexplicables.
Tampoco es hoy el caso aquí. La designación que hoy nos convoca era claramente previsible
y por lo tanto no requiere de explicación alguna.
Hoy la IAMC cubre una deuda pendiente con credenciales en exceso.
A muchos años que el ingeniero Garaycochea debía haber recibido la distinción de que
hoy es objeto.
Como en otros renglones de la vida nacional, a veces las restricciones legales se nombra
un solo Premio Nacional de Ingeniería cada año, retrasan la impartición de la justicia
que debiera ser clara, como lo es en este caso, y expedita, como en este caso no lo
ha sido, pero nunca es tarde cuando llega el bienhacer.
Los valores que concurren en la persona del ingeniero Garaycochea no se limitan a lo que
con facilidad se deduce de la relación de actividades que durante su vida ha llevado
a cabo nuestro homenajeado.
Relación por una parte larga, porque la vida ha sido generosa con él, rica por cuanto le
ha permitido estar en espacios y en tiempos de trascendencia fundamental para la patria
que ama y extraordinaria porque su dedicación profesional la ha ejercido siempre con la
calidad de la excelencia, con la incansable tenacidad de quien busca siempre lo mejor
y con la ética más estricta del hombre de bien.
Su biografía no tiene espacios sin llenar con excelencia en todos los renglones que
marcan las condiciones para nuestra distinción, ingeniero destacadísimo, dedicado, estudioso,
firme, exigente, primero consigo mismo, de recio carácter y de buen carácter a la vez,
de ética sin concesiones ni fracturas, generoso en entrega de sus conocimientos a sus discípulos
y a sus compañeros de profesión, hombre de cultura singular e incansable luchador en
la defensa del patrimonio de la nación, en un área en la que ha sido líder indiscutible
y portavoz perene y pertinaz, área sensible que está hoy como no debió haber dejado
de estar nunca en un primer plano de interés para el desarrollo de la nación.
No voy a incurrir a la lectura de su por elijo currículum vitae que han convertido en imágenes
los artistas que han hecho el video que nos acompaña.
Quiero mejor hacer algunas reflexiones sobre el ejemplo que ha significado para quienes
hemos tenido el privilegio de conocer al ingeniero Garay Cochea, su labor profesional racionalista
y ofrecer a las futuras generaciones con su ejemplo la imagen de lo que debe ser el ingeniero
mexicano.
Que su legado como profesional y como ciudadano sea un tiempo, punto de encuentro y de partida
para los futuros ingenieros de México.
Que aprendan de su trayectoria por la vida, que no puede existir un ingeniero de excelencia
sin ideología ni identidad nacional y que la ingeniería sin ello es solo comercio y
quienes así la practican, mercaderes que se contratan con frecuencias y nescrúpulos
al mejor postor.
Francisco Garay Cochea Petridera, petrolero de Raygambre, de Abolengo, de Corazón, que
ha dedicado su vida a México en esa industria extraordinaria que ha sido y debe ser siempre
Petróleos Mexicanos, es un personaje que responde con su actitud permanente a la advertencia
que hace casi un siglo Ortega y Gazeta hacía a los actores de nuestra profesión.
Vean Ingenieros, decía cómo para ser ingeniero no basta con ser ingeniero.
El filósofo español expresaba así lo que debe ser el ingeniero y que Francisco Garay
Cochea representa sin tacha.
Un profesional de excelencia con la conciencia de que no se estudia una profesión para que
se excetra toda la vida, sino que se debe estudiar toda la vida para ejercer con excelencia
la profesión, con profundos conocimientos de su especialidad y con cultura, sensible
al dolor de la pobreza y con una ética profesional y personal sin cuarteaduras, con todos esos
ropajes de los que el ingeniero nunca se debe desprender, interesado en todo lo que al hombre
le gusta, convencido con el filósofo español quien recordaba que durante el renacimiento
la ingeniería se inscribía en el campo del humanismo.
El ingeniero Garay Cochea, consciente como deben ser los ingenieros de que la técnica
no es un fin, sino una herramienta y que la sabiduría exige de sensibilidad para aplicarla
en la forma más conveniente para la sociedad, ha tenido siempre presente y por ello su pasión
en su empeño, el que su labor no se limitaba a colaborar para explotar y producir los energéticos
que la nación requiere, sino que se hacía desde petróleos mexicanos.
Pemex, que no es sólo una empresa productora de insumos energéticos y petroquímicos,
sino además y fundamentalmente la empresa símbolo de la soberanía y la identidad nacionales.
Garay Cochea. Su designación hoy como Premio Nacional de Ingeniería 2020 nos llena de
júbilo y de esperanza y nos permite a quienes como yo hemos recibido la misma distinción,
sentirnos un poco menos incómodos, menos usurpadores de honores que otros merecieran antes que
nosotros.
Demos que este premio será para usted un nuevo estímulo para continuar con su ejemplo
desde las laderas de la montaña augusta, de la serenidad, como la llamaba Nervo, comprometiéndonos
a todos con su pacto invariable con la verdad, siempre lleno de dinamismo y de razones, a
seguir luchando por México, cada quien con sus armas y cada quien desde sus propias atalallas,
con descanso, con pasión, con entrega y con patriotismo.
Señor presidente López Obrador, es para los ingenieros mexicanos un alto honor y un
gran estímulo el que usted entregue el Premio Nacional de Ingeniería 2020 al ingeniero
Francisco Garay Cochea Petrirena. Su presencia y el celebrar este acto en el Palacio Nacional
no se enorgullece y nos compromete.
Por eso, quienes hemos recorrido con nuestro homenajeado un tramo del camino con propósitos
comunes, quienes hemos luchado, seguimos y seguimos luchando por la soberanía y el
patrimonio energético de México, estamos obligados hoy más que nunca a emular a nuestro
homenajeado en la medida de nuestras capacidades, en su decisión invariable de lograr un México
mejor y transmitir a las próximas generaciones la importancia de la superación permanente
y de los valores del profesionalismo, de la ética y del nacionalismo.
Está usted seguro, señor presidente, que los ingenieros mexicanos estamos siempre,
estaremos siempre como el ingeniero Garay Cochea, al servicio de México.
El señor presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López Obrador, entrega el
Premio Nacional de Ingeniería 2020 al ingeniero Francisco José Garay Cochea Petriirena.
Vamos a escuchar ahora al ingeniero Garay Cochea Petriirena.
Tengo siete minutos para hablar, pero entiendo que, como dice el dicho, a buen entendedor,
pocas palabras.
Quiero en primer lugar manifestar mi más profundo reconocimiento a los ingenieros que
voy a mencionar que ya han fallecido y que nunca en vida recibieron el reconocimiento
que merecían.
En primer término, al ingeniero Francisco Higuazo Suárez, formador y primer presidente
del Grupo Ingenieros Pemex Constitución del 17, a raíz se formó este grupo de la inflación
de reservas para Chicontepec y también a su oposición a la inyección de nitrógeno
en Cantarell, situación que no ha sido remediada hasta la fecha.
Se sigue inyectando, comprando nitrógeno y quemando a la atmósfera gas natural con
un alto contenido de condensados.
Mi reconocimiento también al maestro y sabio ingeniero Juan G. Ferran Vera, al ingeniero
Antonio Dovalí Jaime, al ingeniero José Ortiz Cobo, Eduardo Loreto Mendoza, Alfonso López
Herrera, Norberto Domínguez Aguirre, Celestino Pérez Rosales, Mario Villalobos Luna, Eduardo
Barrueta Centeno, Rodolfo Ruiz Montalvo, Gustavo Benítez Rubio y Walter Frieder Mesbach.
A todos ellos mi mayor reconocimiento y espero que algunos de sus compañeros familiares
estén oyendo este mensaje.
Con relación a mi participación, no quiero desaprovechar la oportunidad de hacer alguna
recomendación y la recomendación que hago es que se lleve a cabo, que se realice la
propuesta del ingeniero Eduardo Barrueta Centeno, publicada en la revista Ingeniería
del petróleo de David Shils y que consiste brevemente en la construcción de plantas
criogénicas que permitirán aprovechar el condensado que se produce en los principales
yacimientos del litoral de Tabasco.
Voy a terminar mi intervención indicando que sería yo también un invitado de piedra si
no hubiera yo propuesto esta recomendación para que se aproveche al máximo el gas, el
condensado de los yacimientos que poseemos en el litoral de Tabasco.
Agradezco profundamente el gran privilegio y el favor de recibir de nuestro presidente
este premio que quiero compartir con todos los compañeros del Grupo Ingenieros Pemes
Constitución del 17.
Muchas gracias, señor presidente.
También quiero agradecer a algunos familiares que me acompañan por su presencia en este
recinto.
Muchas gracias, estimados miembros de mi familia.
Es todo.
Muchas gracias.
Vamos a escuchar ahora el mensaje del señor presidente de la República, licenciado Andrés
Manuel López Obrador.
Bueno, nos da mucho gusto que en Palacio Nacional se entreguen estos reconocimientos muy merecidos
al arquitecto Fray Gabriel Chávez y al ingeniero Francisco José Garay Cochea, dos sabios en
sus especialidades.
Creo que es un día muy especial para todos los mexicanos, para el gobierno que encabezó
el hacer este homenaje a estas dos personalidades excepcionales.
Estamos comprometidos con la conservación del patrimonio histórico, cultural, arquitectónico
de México.
Estamos trabajando en eso, Fray Gabriel, como lo ha solicitado, porque sabemos la importancia
que tiene nuestra historia, que como decía Cicerón es la maestra de la vida.
Si no sabemos de dónde venimos, difícilmente vamos a saber hacia dónde vamos.
Estamos llevando a cabo un programa para conservar sitios arqueológicos de la época prehispánica.
México es un país de una riqueza cultural, arqueológica excepcional en el mundo.
Y estamos haciendo lo mismo en cuanto a la conservación de edificios, de templos coloniales,
también de mucha belleza.
Baste decir que por los daños de los sismos estamos llevando a cabo todo un programa de
reconstrucción de espacios públicos y en especial de templos que se están reconstruyendo,
todavía no terminamos.
Por lo específico del trabajo de reconstrucción de estas obras, que usted sabe bien, requieren
de mucho cuidado, pero se está avanzando y vamos a terminar de atender todos estos
daños que se causaron con el sismo el año próximo.
Algunos templos en Chiapas, en Oaxaca que estamos reconstruyendo.
También en lo que tiene que ver con la arquitectura actual de nuestro tiempo se están llevando
a cabo muchas acciones para construir nuevos espacios arquitectónicos y se le da preferencia
al que se puedan rehabilitar espacios y construir espacios nuevos para la recreación, para
la cultura, para el arte en colonias populares.
Estamos interviniendo en espacios urbanos en 100 municipios de nuestro país y están
trabajando cientos de arquitectos que en colonias marginadas muy pobres están haciendo edificaciones,
edificaciones que han sido premiadas con este concepto que usted nos expuso, sobre todo
quien le presentó de que lo austero no tiene que ver o no necesariamente es lo barato y
lo feo.
Lo austero es bello.
Y con esa idea y también con darle a la arquitectura una dimensión social se están haciendo todas
estas obras.
Agradecerle mucho por su contribución a la arquitectura.
En el caso de la ingeniería lo mismo, estamos trabajando en todos los frentes de la ingeniería,
estamos construyendo puertos, estamos construyendo y rehabilitando hidroeléctricas en lo que
es la ingeniería hidráulica, desde luego presas, canales de riego, estamos construyendo
aeropuertos, estamos haciendo algo que no se hacía en mucho tiempo, estamos haciendo
vías férreas como no se veía en muchos años.
Recuérdense de lo que fue el inicio de la ingeniería para la comunicación por ferrocarril
de todo nuestro país, como desde la época del presidente Juárez se inició la construcción
del ferrocarril de la Ciudad de México a Veracruz y se terminó con el presidente Sebastián
Lerdo de Tejada, fue el primer ferrocarril, 600 kilómetros.
Luego en el periodo porfidista se comunicó todo el país, más de 20 mil kilómetros de
vías férreas y se continuaron construyendo vías férreas después de la Revolución,
pero se fue abandonando toda la construcción de vías férreas que en otros países se
mantuvo, aquí se tomó la decisión de abandonar este tipo de transporte, sobre todo para pasajeros.
Y ya sabemos que en los últimos tiempos desaparecieron, se canceló el transporte de pasajeros en
trenes, toda la historia de México, quedaron sólo los trenes de carga.
Entonces, para nosotros es un timbre de orgullo el que en este sexenio vamos a construir cerca
de dos mil kilómetros de vías férreas para trenes modernos en el país.
Otra cuestión que es importante destacar es que están trabajando en todas las obras
que está realizando el gobierno, ingenieros de nuestro país y empresas mexicanas, son
las que tienen los contratos de obra más importantes que ha otorgado el gobierno. Esto
no sucedía tampoco. Sin saber por qué razón, se le daba preferencia a empresas extranjeras,
que eran las que predominaban en los últimos tiempos.
Ahora estamos procurando, sin cerrar el país a empresas de otros lugares, darle preferencia
a los ingenieros y a las empresas nacionales.
Y termino reconociendo la labor del ingeniero Garicochea, que es una eminencia en todo lo
relacionado con la industria petroler, en nombre con experiencia, él encarna la industria
del petróleo y en especial lo que es la industria petrolera nacional, el que este recurso de
todos los mexicanos se utilice bien, de manera racional y en beneficio de nuestro pueblo.
Es un ingeniero nacionalista, de los que sacó adelante la industria petrolera.
Recuerden la historia, recordemos todos la historia de cómo se tomó una decisión patriota
en 1938, porque el petróleo era explotado por empresas extranjeras, se fueron los extranjeros
y dejaron la consigna, la maldición de que no íbamos a apoder los mexicanos, de que
no iban a apoder los técnicos mexicanos, sacar adelante la industria petrolera, que
los íbamos a ir a buscar de nuevo.
Con el ingenio, el trabajo, el compromiso en favor de México de los obreros y de los
técnicos mexicanos salió adelante la industria petrolera y creció de manera extraordinaria.
No comprábamos combustibles en el extranjero, éramos autosuficientes, se construyeron nuevas
refinerías, se desarrolló la industria petroquímica como nunca y éramos un ejemplo a nivel mundial,
incluso en desarrollo tecnológico en el Instituto Mexicano del Petróleo.
Pues todo eso durante el periodo neoliberal se abandonó y se esmeraron en destruir lo
que se había hecho después de la expropiación petrolera.
Puele decirlo, pero acabaron con la industria petrolera, en especial con la petroquímica,
dejaron convertidas en chatarras todas las plantas, un saldo completamente negativo,
contrario al interés nacional.
Y lo mismo hicieron con la industria de la refinación.
Imagínense que en todo el periodo neoliberal no se construyó una sola refinería, la última
refinería que se construyó, la de Salina Cruz, desde la época del ingeniero Caricochea,
se inauguró en 1980.
Y ya habían empezado a vender partes de las refinerías, plantas al interior de las seis
refinerías que se construyeron y que estamos ahora rehabilitando.
Ahora el cambio en la política es que podamos procesar toda nuestra materia prima, por eso
estamos rehabilitando las seis refinerías, se compró la refinería de Texas o la parte
correspondiente a Shell, porque en vez de construir 1992 una refinería aquí, se decidió
construirla en Texas y hacer una sociedad con Shell, pero una sociedad muy peculiar,
en donde Pemex tiene el 49.9 de las acciones y Shell el 50.1.
Y esto le permite a Shell administrar la refinería y decidir sobre las utilidades que siempre
se reinvertieron y en todo el tiempo Pemex no obtuvo ninguna utilidad.
Afortunadamente, y esto lo tengo que decir, y reconocer a los directivos empresarios de
esta petrolera extranjera que aceptaron vendernos su parte para que ya esa refinería pertenezca
a la nación.
Se está recuperando esa refinería y como ustedes saben, se está construyendo una
nueva refinería en Dos Bocas y estamos también reiniciando los trabajos de una coquizadora
en Tula que había quedado abandonada.
Y con todo esto vamos a lograr la autosuficiencia en producción de combustibles, no vamos a
seguir vendiendo petróleo crudo y a seguir comprando combustibles, porque es como vender
naranja y comprar jugo de naranja.
Esta es una política nueva completamente y lo estamos haciendo con el apoyo de los trabajadores
y de los técnicos, de los ingenieros petroleros.
Estamos rescatando a Pemex como estamos rescatando también a la Comisión Federal de Electricidad
con los trabajadores y con los ingenieros electricistas, dos empresas públicas fundamentales
para el desarrollo de nuestro país, palancas para el desarrollo de México.
En cuanto a la extracción de petróleo crudo, también cambió la política.
Ya no se está invirtiendo una cantidad suficiente, como lo hicieron, de recursos para explorar
y extraer petróleo en el norte o en las aguas profundas, donde o no hay petróleo o cuesta
mucho extraerlo.
Durante mucho tiempo la mitad de la inversión en Pemex se destinó a eso, la mitad de la
inversión al norte.
Y uno dice ¿por qué?
Por la corrupción, porque no les importaba, aunque parezca increíble, extraer petróleo
o extraer gas, lo que les importaba eran los contratos que se entregaban, jugosos contratos
a empresas nacionales y sobre todo empresas extranjeras.
¿En qué consiste el cambio ahora?
En destinar la inversión donde está el petróleo, en tierra, en aguas someras, en el sureste.
Y estamos explorando, hemos corrido con suerte, hemos encontrado nuevos yacimientos, estamos
disminuyendo el costo de extracción, que ya estaba cerca de 15 dólares por barril,
ya estamos ahora extrayendo petróleo a costos de cuatro dólares por barril.
Estos son los cambios que estamos llevando a cabo.
Y al mismo tiempo haciendo el compromiso de no extraer más de lo que necesitamos para
nuestro consumo interno, no vamos, aunque tenemos reservas, a extraer más de dos millones
de barriles diarios mientras estemos en el gobierno, porque tenemos que ser responsables
y entregar a las nuevas generaciones la herencia que les corresponde.
No podemos nosotros achicar los campos petroleros.
El ingeniero Pérez Cochá hablaba de lo que se hizo de inyectar y que hasta la fecha,
como lo mencionó, se está haciendo nitrógeno en Campeche, en el mar de Campeche, para extraer
más petróleo.
Esto produjo una explotación irracional y un desperdicio.
Y ese campo que era de los más importantes del mundo se agotó prácticamente, pero en
ese tiempo, cuando tomaron esa decisión, se llegaron a extraer tres millones 400 mil
barriles diarios, nada más que ese fue el precio que pagamos, porque ahora apenas estamos
extrayendo un millón 750 mil barriles, la mitad.
Y ese gran campo, Cantarel, que nos permitió contar con muchos recursos, porque durante
todo el tiempo que Cantarel estuvo produciendo, el 40 por ciento del presupuesto nacional
dependía de los ingresos del petróleo.
Entonces, tenemos que cuidar los recursos, no actuar de manera irracional.
Y decirle al ingeniero Rodrigo Ochea que le vamos a seguir haciendo caso en todo, como
buenos alumnos, porque él es un maestro, es un sabio y además es un defensor de ese
recurso natural que es el petróleo propiedad de la nación, propiedad de todos los mexicanos.
Y la verdad, la verdad, muchas gracias, muchas gracias por aceptar que se hiciera aquí la
ceremonia en este Palacio Nacional, que es una joya de la arquitectura que se empezó
a construir hace 500 años y que es propiedad de la nación, es de todos los mexicanos,
de los arquitectos y de los ingenieros y de todo el pueblo de México.
Muchas gracias, muchas gracias.
Concluye así, ingenieros y arquitectos de México, esta ceremonia de entrega de los
Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura 2020.
Agradecemos la presencia de todos ustedes.
Despidamos ahora cariñosamente al señor presidente de la República, licenciado Andrés Manuel
López Obrador.
Muchas gracias.
Ofrecerles una disculpa ahora a los integrantes de los medios, pero mañana sí va a haber
preguntas y respuestas, mañana no vamos a informar nada nosotros, ni va a haber ningún
acto especial, pero el día de hoy sí queremos dedicarlo por completo a homenajear a los
ingenieros y a los arquitectos de México.
Y ya mañana preguntas y respuestas, porque si abrimos ahora a preguntas y respuestas
los vamos a aburrir a nuestros invitados, que lo que merecen es un aplauso.
Y nos vemos mañana.