Buenos días, presidenta.
Rodrigo Muñoz de NX Noticias.
En esta llamada, bueno, el día de ayer, después de la reunión entre el secretario
Ebrard y sus homólogo, el gobierno estadounidense, el gobierno estadounidense
de que durante el inicio de esta revisión del T-MEC se pudieran abordar otros, bueno, se pudieran tratar temas específicos como, por ejemplo, los minerales críticos.
¿Y si le, bueno, salió este tema más o menos hoy en la mañana con la llamada?
No salió en la llamada, pero sí es un tema que han estado tratando.
Se trató este tema en la reunión que convocó el secretario Besant del G7 a los secretarios de Finanzas o de Hacienda de distintos países.
En otro tema internacional, la Corte Interamericana admitió esta queja que presentaron algunos
extra trabajadores del Poder Judicial acusando violaciones a sus derechos humanos por la reforma judicial,
los ex trabajadores del Poder Judicial acusando violaciones a sus derechos humanos por la reforma judicial.
Gracias, señora presidenta.
a todas y a todos.
que fueron pilares importantes para estos grupos sociales que eran trasladados a un territorio
No obstante, hicieron de estas tierras su hogar.
conozcamos algunos de los casos registrados de mujeres afroescendientes que extendieron esta ayuda a la sociedad de su tiempo.
Estas historias las recuperamos tal como establece o como se encuentran las fuentes primarias en el Archivo General de la Nación, en el Archivo General de Notarías de Tepeaca y en el Archivo General Municipal de Puebla.
Conozcamos estas historias.
Conozcamos estas historias.
Conozcamos estas historias.
Conozcamos estas historias.
Durante los tres siglos de dominio colonial, las mujeres africanas y afrodescendientes participaron de manera activa en la vida económica, social y religiosa de la Nueva España.
En la Plaza del Volador, en el centro de la Ciudad de México, las gallineras vendían huevos y aves vivas.
María Cruz, una mujer esclavizada originaria de África Occidental, comenzó esta actividad.
Mediante el ahorro de sus ingresos logró comprar su libertad y para 1636 estableció su propio negocio.
A partir de entonces, apoyó a otras gallineras que carecían de capital o redes de crédito.
Entre 1571 y 1572, Beatriz León, Ana de Escobar, María de la Paz y Luisa de Los Ángeles, mulatas libres originarias de Sevilla, llegaron a Veracruz y se establecieron como dueñas de mesones.
Ofrecieron alojamiento, comida, juegos de azar y prácticas curativas y adivinatorias a marineros y soldados cuando los barcos atracaban en San Juan de Ulúa.
Su trabajo fue fundamental para la consolidación de Veracruz como uno de los nodos del comercio del mundo hispano.
En Puebla, entre 1601 y 1615, Gregoria Estefanía, morena libre, obtuvo en ocho ocasiones un contrato del Cabildo para la limpieza de la basura en las calles y la plaza pública, con un pago anual de 150 pesos.
Acompañada por sus mulas, Gregoria recorría la ciudad de Los Ángeles en su papel de guardiana de los poblanos, en una época en la que las epidemias y la insalubridad eran una amenaza cotidiana.
Durante la primera mitad del siglo XVIII, en San Miguel el Grande, en la cofradía de San Benito de Palermo, enfocada en venerar al primer santo negro, las mujeres recolectaban limosnas, organizaban procesiones y ocupaban cargos públicos identificados con el apelativo de madre.
Algunas mujeres que bailaban el fandango fueron perseguidas por la Inquisición, como María Guzmán, acusada de bailar con encanto y arte del demonio, junto a otras diez mujeres un jueves santo.
En marzo de 1639, ante el santo oficio en Campeche, fueron acusadas de brujería, hechicería y engaño las mulatas Juana Delgado y María de Salas.
La denuncia fue presentada por Margarita de Los Ángeles, una española que había recurrido a sus servicios para calmar los celos de su esposo.
Juana le había entregado unas rosas hechizadas para colocarlas bajo la almohada del marido.
María le había ofrecido polvos y hierbas para sahumar una prenda del esposo.
Al no obtener resultados, Margarita decidió denunciarlas.
En 1747, don Juan Joseph Brito obsequió una mulata esclavizada de 24 años llamada Josefa al convento de San Juan de Dios y al hospital de Nuestra Señora de los Desamparados para cuidar a los enfermos.
Una parte significativa de africanas y afrodescendientes se dedicó al trabajo doméstico y de cuidados.
Las mujeres de origen africano, esclavizadas y libres, tuvieron una presencia fundamental para el desarrollo de la sociedad novohispana.
Sus cuidados, su trabajo y sus tradiciones han sido fundamentales desde entonces hasta ahora.
Hoy las reivindicamos como parte esencial de nuestra cultura y de nuestros pueblos.
La integración de la población africana a nuestro país ha dejado una huella imborrable.
Como vimos, muchas mujeres asistieron a la sociedad desde sus conocimientos, por lo que no pocas veces fueron perseguidas.
Sin embargo, su transmisión logrará dar en gran medida por el esfuerzo de las mujeres que sigue alimentando la grandeza de nuestro país.
Pronto volveremos a hablar y en última instancia programaremos reuniones en nuestros respectivos países.
México tiene un líder maravilloso e inteligente.
Deberían estar muy contentos por ello.
¿A alguien no le va a gustar esto?
Muchas gracias al presidente Trump.
Gracias a todas y a todos.